Cada flor del desierto que conozco es distinta, pero todas tienen algo en común, buscan su libertad.
Las admiro, son valientes, son fuertes. Luchan por ellas mismas y por la libertad de las próximas en llegar.
Dejad de romper más flores, porque aunque las rompais, siempre serán flores.
Cada una de ellas es única. Y su belleza es inevitable. No es empeñeis, en machacarlas y destrozarlas para convertirlas en más arena.
Ya habéis tenido bastante arena.


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