Mis vacaciones han sido geniales, Cuba es aluzinante, me he enamorado de La Habana y me he prometido volver.
Estoy todo el día contando cosas y como mis vacaciones han sido muy cortas y aún no estoy segura de muchas cosas, puedo contar mis impresiones pero no me veo con el derecho de opinar sobre el dichoso tema político, tema por el que todos me preguntan. No se si será porque la mayoría de la gente sabe cual es mi lado político y quieren sacar algún tema de discusión o algunas personas quieren demostrarme que mi lado político no funciona, o bien al contrario quieren que les cuente maravillas, a cualquiera de los dos lados les digo lo mismo, algunas cosas están bien, otras no tanto, aunque se nota que el país está evolucionando y que el bloqueo no les permitirá hacerlo mucho más. Hay muchos problemas, no olvides que los huracanes Dios siempre los envía a la cara mala del mundo, y de eso la política no tiene la culpa, pero a pesar de todo eso, eses país tiene un encanto inexplicable.
El viaje de ida fue malísimo, odio las aviones. La vuelta fue más dura aún, pero no por el viaje, lo peor es llegar y encontarte que nada ha cambiado, que todos los problemas siguen donde los dejaste, que siguen ahí esperándote. ¿Será que he sufrido (o aún sufro) lo que llaman depresión postvacacional?
A los dos días de volver, fui a recoger a los niños saharauis que venían a pasar la vacaciones a mi pueblo y alrededores. Tengo que decir que han venido muy pocos niños, pero he podido ver la ilusión de una familia nueva, que me ha hecho recordar todo las emociones que vivíamos en casa cuando nosotros también acogíamos. Este verano recuerdo mucho a todos los niño/as que se han quedado y hecho de menos sentirlos cerca. Sobre todo le hecho de menos a él, al que me cuidó en su jaima, al que me lo dio todo en el desierto.
Cuando llegué a trabajar me esperaban montones de papeles en mi mesa y a mi chico no le esperaba nada de trabajo "maldita crisis" me dije. La crisis que se ha metido en medio de los nuestro para robarnos los sueños.
Después tuve algunos días de fiesta, harta de las canciones de las orquestas que cada noche cantan lo mismo, cuando yo siempre he valorado mucho el trabajo de la gente que viene cada noche a un pueblo para que les escuchen y no son escuchados por la gente que bailan más con unos altavoces, que con música en directo. Eso me hace pensar ¿me estaré haciendo vieja? no!!!! no quiero hacerme vieja!!! ¿será que me estoy haciendo cada día más exquisita? porque ya que hablamos de música, en Cuba la música en directo puedes escucharla por todas partes y yo no tendré ni idea de música, pero a mi me sonaba muy bien.
Mi humor está otra vez por los suelos, no escribo ni jaboneo hace tiempo. Siempre digo que necesito un cambio, necesito salir de este mundo que me está cansando. Recuerdo cuando vivía sola fuera de mi pueblo, que pensaba sólo en volver a mi casa. Yo sabía que en casa no haría nada, haría una vida monótona y aburrida y en los momentos malos que pasé sólo deseaba eso. Estuve un año pensando en irme algún lugar donde pudiera hacer algo útil y sólo pensaba en África. No se porque, me pregunto si esos sentimientos que yo tenía eran lo que algunos llaman "vocación", pero al final me decidí por una vida monótona y aburrida, equivocándome de profesión, una profesión que no me da ninguna satisfación personal ni ayuda a nadie que lo necesite y me decidí por dejar mis estudios, convirtiéndose la informática en mi profesión frustrada y prometiéndome no volver a coger un libro que tenga que ver algo con ordenadores. Todo lo dejé quizás, porque mi vocación, es la de muchas mujeres, seguir un instinto que por mucho que quiera negarlo, ahí está a veces, sólo a veces, el instinto de querer ser madre, que por otro lado creo que yo no sería capaz de serlo y no se porque pensé que en África, un sitio al que no sabía como llegar, eso no podría hacerlo. ¿Será que el miedo no nos deja hacer todo lo que queremos? ¿Será, que como siempre, no soy lo suficientemente valiente? Y aquí estoy trabajando para una empresa, haciendome cada día más egoísta como cualquiera del primer mundo. Absurdo primer mundo.
Al menos yo tengo trabajo y algún día seré madre, que me he dado cuenta que aún no estoy preparada y ese deseo desapereció quizás algún día. ¿Será por el egoismo? ¿O será porque deseo aún más, ser una mujer libre sin ataduras?
Tengo tantas preguntas, tienen razón cuando me dicen que soy indecisa, por eso hago la mejor opción, seguir como estoy hasta tenerlo todo claro. O esperar a que el destino vuelva a llevarme por otro camino.

