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miércoles, 11 de diciembre de 2013

LA NIÑA QUE SOÑABA JUGAR

Había una vez una niña que soñaba con jugar, su familia era pobre y no hacía nada más que trabajar y ella desde muy pequeña tenía que ayudar como podía. Una vez, la vio un señor muy señoreado, era el dueño de las tierras que cultivaba su padre, al que ella ayudaba. El señor la vio tan bonita que pensó que algo tan bello no podía vivier para trabajar en el campo, entonces la internó en un colegio para que estudiara. El padre no se atrevió a contradecir la decisión del señor y la dejó que se quedara una temporada muy larga en el colegio.

El señor fue muy bueno con ella, pagó el colegio y cuando llegó la navidad le regaló unas construcciones de madera de mucho colores. Y por primera vez en su vida, jugó sin preocupaciones, aprendió a construir formas, aprendió a crear figuras de colores. Sin la responsabilidad, de casa, sin la responsabilidad de trabajar.

Hasta que el padre ya no pudo mantener más tiempo esa situación y un día en el colegio se presentó a recogerla, la niña lloró tanto, ella era feliz allí porque estaba aprendiendo tantas cosas con los libros, cosas que ella sabía que nunca iba a aprender trabajando las tierras.

Así creció trabajando por el día y soñando por la noche con volver a jugar. Y cada Navidad, recordaba con cariño la sensación de crear cosas con las piezas de madera de colores. Y pedía a su madre ponder un belén  para sus hermanos más pequeños. Su madre no podía comprarles un portal de belén con todas sus figuras, entonces cada año sacaba un montón de patatas de un saco y con un cuchillo ella y su madre tallaban en cada patata cada personaje del belén. Que bonito era hacer el belén, sus hermanos más pequeños jugaban con él, hasta el día siguiente porque en cuanto se levantaban de la cama se encontraban un puñado de patatas estropeadas para tirar a la basura...

Ya era mayor esta niña, cuando un día se atrevió a decirle a su madre que ella no quería trabajar más en el campo. Tendría que buscarse otro trabajo, pero al campo no quería volver más. Su madre, entonces, la puso a coser, y con los años se hizo una gran bordadora, después aprendió a remendar y con los años, una gran costurera. Empezó a diseñar su propia ropa y después se especializó en ropa de hogar, a todos los hacía regalos hechos por ella misma, aprendió hacer de todo tipo de complementos hechos a mano y cuando se quiso dar cuenta, ya estaba preparando las sábanas para la cunita de su nieto, parecía que no pasaba el tiempo por ella, siempre aprendiendo hacer cosas. Pasando cada tarde sin mirar el reloj, se le pasaban las horas cosiendo, quizá porque para ella, hacer sus propios diseños, era como cuando jugaba de pequeña haciendo nuevas formas con sus construcciones de madera. 

Y quizá sin darse cuenta, se había cumplido su sueño, ya que lo único que hacía era como jugar.

Y como cuando una flor nacía en el campo en primavera, que ella pensaba que no era su sitio y con cariño la cortaba para ponerla en un jarrón, para darle un buen lugar. Aquel señor la sacó del campo para enseñarla también cual era el sitio que se merecía y ella poco a poco se puso en su lugar.

Que sigas sin mirar el reloj.

A mi madre.



Un regalo de cumpleaños que representó en un colgante precioso Macarena de  http://vestida-de-domingo.blogspot.com.es/.
Si me da permiso Macarena os lo enseño...

domingo, 31 de mayo de 2009

UN MUNDO INCREIBLE

El mundo dibujado por mi prima pequeña.

Había una vez un mundo tan increíble, tan increíble, que no imaginarás por mucho que te lo cuente, era el mundo que ella siempre dibujaba cuando era pequeña y es muy muy complicado imaginar. ¿O no…? ¿Lo intentamos…?
Aya vamos!



Había una vez un mundo que era increíble, donde las flores eran tan grandes como árboles, los árboles hablaban como personas, las personas cantaban como pájaros, los pájaros eran tan pequeñitos como hormigas y las hormigas eran tan grandes como los gatos y los conejos.

El cielo era azul celeste con nubes blancas y había un arco iris con colores tan brillantes, que tus ojos nunca han visto. Era un cielo muy bonito, pero algo faltaba allí… ¿Sabes el qué?

Un sol, un bonito sol, eso faltaba allí, un sol grande y radiante. Hasta que un día un sol pasó por allí y se encontró con una pequeña luna.

El sol y la luna se enamoraron y tuvieron estrellitas.

Y se quedaron todos a vivir debajo del arco iris de colores y entonces hicieron el cielo más bonito del universo.

Las flores, que ya eran gigantes, con su luz crecieron aún más, y el olor era tan agradable que vinieron a vivir mariposas gigantes, que vinieron del mundo de los gigantes claro está.

La hormiguitas pensaron que era lo más bonito que habían visto jamás y les dijeron a los pájaros que volaran hasta lo más alto del cielo para dar las gracias al sol, a la luna y a las estrellitas.

Los pájaros volaron y volaron mucho para llegar y contarles lo felices que estaban todos, cuando entonces de repente empezaron a llegar miles de globos de colores, que les enviaron las personas como regalo, para agradecerles tanta belleza.

Desde entonces son todos muy felices y comieron perdices.

Y colorín, colorado…

El cuento de un dibujo se ha acabado.

Y yo te cuento esta historia, del mundo que ella dibujaba cuando era pequeñita, para agradecerla con este cuento su belleza.

Gracias cariño.

Feliz cumpleaños

Este cuento es para que cuando seas mayor te acuerdes de lo bien que lo pasabas dibujando y jugando.


dunna.
UN MUNDO INCREIBLE:
El mundo dibujado por ella.
Un cuento inventado por un dibujo.

viernes, 5 de octubre de 2007

El blog de María y Ana

Nadando por la red, hoy me he encontrado con un blog buenísimo, EL BLOG DE MARÍA Y ANA, me ha encantado, es diferente a los demás porque lo escriben dos hermanas que se quieren un montón, hasta aquí todo es corriente... pero si te digo que estas dos hermanas tienen 10 y 7 años, que escriben cuentos y cosas muy divertidas, a que tienes la tentación de bucear un poco por su blog.

He querido compartir contigo este hallazgo porque me parece super curioso.

Apunta http://anaymaria.blogspot.com/



P.D:Espero que no las importe que yo te invite a su blog.

viernes, 18 de mayo de 2007

Un cuento: La niña de azul que soñaba volar

Había una vez una niña, que vestía siempre de azul. No es que fuera su color favorito... pero su madre siempre se lo ponía... tampoco le disgustaba ese color así que.... ella siempre de azul.



Un día, su madre le contó que era su cumpleaños y que en otro mundo ese día se celebraba con una fiesta, donde a la cumpleañera se le daban regalos y pastel. Su madre le dijo que en su casa no podría hacerse todo, pero por una vez algo se podía hacer. Entonces le dió a elegir entre una tarta de chocolate o un regalo.



La niña de azul entusiasmada, casi sin poderlo creer, tímidamente se atrevió a pedir una muñeca. Una vecina suya tenía una y ella siempre había soñado con tener otra para poder jugar juntas. Su madre sonrió, ella de pequeña siempre soñó con tener una. Así que al día siguiente irían al mercado a buscar una muñeca.



La niña se puso contentísima, podría jugar con su amíga, la podría vestir, bañar y cuidar. Parecía tan divertido, no era como cuando la tocaba cuidar a su hermana pequeña, a esta si la tiraba del pelo o no la apetecía bañarse no se quejaría tanto. Estaba tan ilusionada, pensó que la haría muchos vestidos, de todos los colores, en su mundo gris su muñeca vestiría de colores alegres, de todos los colores menos de azul.




Esa noche la costó poder dormir, estaba tan nerviosa... Estuvo toda la noche soñando con una muñeca con el pelo muy largo como el de su madre, para poderla poner lacitos de colores en su cabello.





A la mañana siguiente cuándo despertó, ayudo a su madre a recoger la casa más deprisa que de costumbre para terminar cuánto antes e ir al mercado. En cuanto terminaron de hacer el pan, su madre la dijo que había llegado la hora de hacer las compras, la niña de azul tenía que acompañar a su madre para buscar su regalo.





Fueron al mercado, compraron algunas verduras, algo de carne, té y azúcar. Pasearon un poco y tuvieron que saludar a muchas vecinas, amígas y parientes con las que se cruzaron. Y por fín después su madre llevó a la niña a una tiendecita muy curiosa que se encontraba al final de un callejón. En esa tienda había de todo, cosas que ella nunca había visto, cremas, khol, colonias, ropa, pero una ropa rarísima, había unos pantalones que eran azules pero... no como lo demás, era una tela dura y con muchos bolsillo, también había unos aparatos que no había visto nunca. Su madre se quedó observando uno, la niña preguntó a su madre que era ese aparato tan raro que miraba con tanto deseo y la contestó que era un secador de pelo. Entonces ella no entendió para que podría alguien querer secarse el pelo, si se secaba sólo sin hacer nada. Al final de un pequeño pasillo, había una estantería repleta de muñequitas, había una con un vestido blanco muy sucio y con los ojos muy grandes que daban un poco de miedo.... la madre fue a por ella y cuando la cogió justo detrás, la niña de azul vió una muñequita pequeñita en una cajita, era como una mujercita en miniatura, con las piernas muy largas, un vestidito rosa largo y una melena amarilla, ella nunca había visto una mujer así, tan bella, era la mujer más bonita del mundo y no pudo resistir cogerla. La madre entonces soltó la muñeca de los ojos gigantes y la compró aquella maravilla.





Cuando llegaron a la casa, rapidamente la niña de azul abrió la caja y sacó a su muñeca de rosa, era preciosa. También había un librito que la enseñaba fotografías de su muñeca con vestidos de todos los colores, fotografías en un campo verde, en una montaña verde, que raro era el mundo de las muñecas, en su mundo no había tantos arboles. Entonces miró detenidamente todas la fotografías del mundo de las muñecas, era tan distinto al suyo, en ese mundo la muñecas tenían un coche, también rosa. La muñecas trabajaban, eran maestras, madres, secretarias, peluqueras, hasta podían ser médicos. Entonces la niña soñó vivir en un mundo así, y preguntó a su madre:




- ¿Mi muñeca puede trabajar? ¿Puede ser médico?




- Sí, en su mundo les está permitido trabajar, pueden ganarse la vida por sí mismas. -Contestó su madre.




- ¿Por eso tienen tantos vestidos?




- Claro, porque tienen dinero para poderlos comprar.




- Y porque no se ponen nuestro burka azul.




- En las tiendas de su mundo hay más vestidos para elegir.




- ¿De todos lo colores? Entonces yo quiero ir a su mundo y comprarme un vestido rosa como el suyo.




- No tendrías dinero para comprarlo.




- Entonces trabajaré para podermelo comprar. Seré maestra!




- Para eso deberías de ir al colegio para aprender a ser maestra.




- ¿En su mundo podré ir al colegio?




- Claro que sí. Pero su mundo está muy muy lejos.




- Pues cogeré el burro para que me lleve.




- Está tan lejos que con el burro nunca llegarías.




- Tan lejos... ¿mucho más que el colegio al que iva antes de la guerra?




- Más lejos, mucho más.




- ¿Más lejos que el pozo del agua?




- Muchísimo más...




- ¿Entonces tú cómo puedes saber como es ese mundo?




- Me lo contó un pajarito.



- ¿Cómo es ese pajaro?



- Es un pajaro blanco, tan grande, que puedes montarte en tus alas para que te lleve a otros mundo. Si le ves preguntale.




- ¿Cómo se llama ese pájaro?


- Se llama "PAZ".


- ¿Y cómo se llama ese mundo?


- Se llama "LIBERTAD".






Desde ese día la niña de azul noche tras noche, soñaba con volar a un mundo distinto.


Desde ese día la niña de azul, soñaba con la PAZ, para poder vivir en libertad.